A todos nos puede pasar

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Mi historia

Siempre tomé precauciones respecto a la prevención del cáncer ya que mis padres murieron debido a esta enfermedad y aunque lo hice, me tocó igual. El cáncer de ovarios no es prevenible y a veces tampoco sale en imágenes por lo que ahora pienso que era mi misión hacer algo con todas estas señales. 

Antes de diagnosticarlo andaba cansada, con náuseas, dormía mucho, mis dolores de ovarios eran del terror y otros síntomas que ahora me hacen sentido. Pasé por muchos exámenes y doctores desde neurólogo por el sueño, gastroenterólogos, incluso me saqué la vesícula (Tip: en Chile es por GES debido a que puede causar cáncer) y nunca vieron nada. Me convencí que era el pucho social, el traguito y el  stress pero siempre fui una mujer muy sana.  

En diciembre del 2018 por mi historia familiar y porque no tengo hijos, iba a un gineco oncólogo y estaba todo perfecto. Me controlaba cada ocho meses porqué iba a tener algo…en fin me fui de vacaciones y dormía demasiado, no quería bajar a la playa, sentía la guata hinchada hasta que empecé a asustarme. Pensé que era el relajo de las vacaciones, pero no era normal esa guata. Fui a Urgencias sola minimizando todo lo que pudieran encontrar, hasta que empezaron a preguntarme si alguien me venía a acompañar…los enfermeros de Recepción me miraban con cara de pena cuando me llevaban en silla de ruedas a los exámenes, lo que era sospechoso hasta que después de mil cosas le dije a la doctora: ya si no va a venir nadie, qué pasa. Escuché tienes una carcinomatosis peritoneal y en mi cabeza pensaba sarcoma, melanoma, carcinoma, me está diciendo que tengo cáncer. 

Lo primero que pensé en buen chileno fue la media cagá….sabía perfecto lo que venía porque también fui acompañante. Mi madre lo tuvo (mamario y de ovario) y mi papá estaba en tratamiento por cáncer renal. No lloré, de hecho llegué a mi casa, le pasé los exámenes a mi papá porque con la historia de mi mamá sabía mucho de la enfermedad, le conté a mi hermano y acto seguido convoqué a mis mejores amigas. Ahí recién nos abrazamos y lloramos juntas. 

Es muy fuerte el tema sea un cáncer incipiente o avanzado. Uno cree saber cómo reaccionar pero se escapa de todo lo pronosticado.

A la semana me operaron y el doctor dijo que me abriría del ombligo hacia abajo, pero desperté en la UTI, me toque la guata y el vendaje llegaba hasta las pechugas. Me habían sacado casi todo más seis litros de ascitis o líquido maligno. Ahí en aislamiento, drogada, llena de tubos y adolorida si lloré y mucho preocupándome por todo, pensando en había quebrado mi empresa, que no tenía plata, en cómo lo iba a hacer porque no me quería morir. Así no más, esas son las reales preocupaciones que guarda un paciente y se traga para no preocupar a nadie. 

Me hicieron seis quimios y respondí bien, aunque unos meses después me tuvieron que operar de nuevo en la misma cicatriz. Me sacaron el bazo, un pedazo de intestino, hígado y páncreas, peritoneo y otras cosas que ya no me acuerdo. Con todas esas intervenciones en mi cuerpo lamentablemente tuve que hacer seis quimios más. Estaba agotada, mi cuerpo no era el mismo y yo tampoco pero nunca dije me voy a morir. 

Hoy estoy en una terapia de mantención con un medicamento que es como una quimio chica diaria, hay que acostumbrarse a los efectos secundarios pero me permite vivir y eso es lo importante. 

Ahora bien, creo que lo más importante en mi recuperación han sido mi familia y amigos los que han aguantado mi humor sarcástico de cancerosa, me han visto patalear, alegar, llorar, gatear, vomitar y pasar por todos los estados físicos y emocionales del tratamiento.

Hoy creo que es importante compartir mi historia con ustedes o con quien me quiera escuchar. 

2 comentarios en “Mi historia”

  1. La vida es hoy y si la puedes estar contando es un «privilegio», del modo que sea que esté ocurriendo y si mas de algo no fue tan hermoso, mejor es pensar en lo útil que va dejando aquello, mas que en lo contrario.
    Y ahÍ estas tu, reinventándote las ganas y transformando en «hacer», algo que quizo dejar de ser en algún momento.
    Mucho éxito en tu emprender la marcha de cada día y en la iniciativa laboral.

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